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Para antes de la Comunión...
Omnipotente y eterno Dios: llego al
sacramento de tu Hijo unigénito, como enfermo
al médico de la vida, como manchado a la fuente de
la misericordia, como ciego a la luz de la eterna
claridad, como pobre al Señor de cielos y tierra,
como desvalido al Rey de la gloria.
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Por eso, Señor,
ruego a tu infinita bondad y misericordia que
tengas a bien sanar mi enfermedad, limpia mis
manchas, alumbra mi ceguera, enriquecer mi pobreza
y vestir mi desnudez.
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Así podré recibir
al Rey de los Ángeles y Señor de los señores, con
tanta reverencia y humildad, con tanta contrición
y ternura, con tanta pureza y fe, con tal
propósito e intención, cual conviene a la salud de
mi alma.
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Concédeme, te
ruego, recibir no solo el Sacramento del Cuerpo y
la Sangre del Señor, sino también la gracia y
virtud de este Sacramento.
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Concédeme, Dios mío
benignísimo, recibir de tal manera el Cuerpo de tu
Hijo unigénito tomó de la Virgen María, que
merezca ser incorporado a su Cuerpo Místico y
contado entre sus miembros.
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Concédeme, Padre
amantísimo, que logre yo contemplar un día cara a
cara, por toda la eternidad, a este tu amantísimo
Hijo, a quien ahora, en mi vida moral, me propongo
recibir encubierto bajo el velo del Sacramento.
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Te lo pido en
nombre de tu Hijo Jesucristo, el cual vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, por lo siglos de los Siglos. Amén. |
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